Diálogos a propósito de Notre-Dame-des-Landes (I y II)

El texto de Patrick Drevet y Venant Brisset en forma de diálogo penetra incisivamente en la realidad de la lucha contra el aeropuerto de Nantes gracias a un recurso formal que permite exponer casi pedagógicamente la dialéctica entre lo concreto y lo general de un conflicto ejemplar. Su confección es fruto de un esfuerzo común, sin que ninguno de los autores encarne en exclusiva un rol concreto, sea el de la visión «de cerca», o la «de lejos». La defensa de la ZAD es el mayor y más ilustrativo conflicto antidesarrollista del momento, recogiendo el testigo de la campaña italiana NO-TAV, cuyo frente mayor está en Val di Susa.

Patrick tuvo relación con la Alliance contre toutes les nuisances y con otras experiencias efímeras. Brisset formó parte de la Alliance y de otros colectivos como el Comité d’action de Serre la Fare, Les Amis de La Ramade, el Comité de soutien à René Riesel y la publicación In Extremis (bulletin de liaison anti-industrielle).

Publicado en Argelaga 2.

I.

De lejos: ¿Qué hay de nuevo en Notre-Dame-des -Landes?

De cerca: La cosa continúa… En enero, el Festizad –que nos trajo lo «festivo» con todos los riesgos que comporta– nos había hecho temer lo peor; en resumen, cubiertos de barro (a veces hasta las cejas), aquello fue un momento de vida y de contribución al movimiento. El estribillo era una tentación: «De barro parias de la tierra…» [1].

De lejos: Querido amigo mío, te veo muy conciliador con nuestros Zadistas, que no tienen nada mejor que hacer que un festival de música en respuesta a la declaración de guerra «de los representantes electos del Oeste de Francia» publicada por la prensa nacional de diciembre con cargo a los fondos públicos, en defensa de su proyecto de aeropuerto al que contemplan convertido en «símbolo de una lucha ideológica contra el progreso, el desarrollo y el crecimiento de nuestros territorios.» ¿No suena paradójico que sea el enemigo quien haga públicas las verdaderas razones de los oponentes?

De cerca: Tácticamente, por el contrario, el festival estuvo bien: como mínimo los planes policiales relativos al soto ocupado fueron contrariados y la inteligencia colectiva supo esquivar las provocaciones. La situación provocada con participantes ajenos a los habituales círculos de simpatizantes de por medio, incluso ha podido resultar educativa. Y con el fin de prevenir cualquier asalto a la fuerza como los del 23-24 de noviembre pasado, no estuvo de más adelantarse y mantener la iniciativa. Además, la inventiva del momento plasmó a la perfección el sentimiento de haber desafiado colectivamente tanto a los elementos (el barro, la lluvia…) como a los cordones policiales. También habrá confirmado a los oponentes en sus razones más allá de lo que esperaban los notables, deseosos de ubicar al enemigo entre los radicales (se supone que violentos) y los anticrecimiento (se supone que partidarios de volver al candil)… pues la resistencia es ante todo un asunto de sensibilidad, y lo que se construye la prolonga ¡la belleza de las barricadas y numerosas casas, a sí como el gusto y la paciencia de construirlas, lo demuestran! Dicho de otro modo, los Zadistas trabajan en principio por otro tipo de vida que van definiendo sobre la marcha.

De lejos: Yo no cuestiono la exploración colectiva resultante de la confrontación entre las diversas sensibilidades presentes: campesinos, jóvenes nómadas echando raíces, viejos radicales… Pero aunque sea mejor irse a la periferia de lo que emerge que quedarse en el centro de lo que se hunde, la convivencia entre unos y otros podría conducirnos a la disolución de la contestación inicial y no a su enriquecimiento. ¿De momento se limitaría la anarquía en los sotos naturales a unos cuantos aseos secos, dormitorios y cabañas en los árboles? El poder no tendría problemas en recluir la protesta difusa que se está levantando contra el desarrollo a marchas forzadas y que le preocupa (véase la declaración de los celosos diputados y ediles) en un parque temático libertario a fin de evitar que aquella no se desbordase.

De cerca: No andas errado cuando señalas la tendencia a la autosatisfacción que predomina en la ZAD. Sin embargo, es algo legítimo: aquí se respira, se discute, se improvisa, se relacionan unos con otros, se ayudan entre sí, aunque evidentemente todo ello comporta un riesgo, tal como la canción apunta: «se retrocede de tanto quedar estacionado.» De momento no hay nada que temer por ese lado, pues se avanza en todas direcciones, combinando las escaramuzas con las construcciones y asfixiando así cualquier veleidad de recuperación. Pero, de lejos ¿qué es lo que hacéis?

De lejos: Nos abstenemos de chillar «¡ZAD en todas partes!», a pesar de todas esas Zonas A Defender: tierras agrícolas amenazadas por doquier, movilizaciones contra el fracking, contra las centrales eólicas industriales, contra las líneas del TAV en proyecto… Lo que tiene de emblemático Notre-Dame-des-Landes es que ha hecho que surjan muchas afinidades en las regiones. El conflicto ha causado un gran revés al Estado al coaligar a todos sus enemigos, sin éste lograr siquiera dividir a la oposición local a pesar de todos los intentos. Pero, ¿deben silenciar los oponentes sus desacuerdos, que no han de faltar cuando se traten cuestiones de fondo, con tal de preservar el éxito habido? Las divergencias podrían venir suscitadas por la malintencionada proposición de referéndum local hecha por los afanados parlamentarios de EELV [2]. Por ejemplo, el chantaje de los puestos de trabajo cuesten lo que cuesten, al que el poder no se privará de recurrir contra esas pérdidas por explotación impedida que puedan resultar del abandono del proyecto de aeropuerto. Entre los contestatarios existen diferencias entre quienes sueñan todavía en una economía saneada con «empleos de verdad» y los que no ven en el trabajo asalariado más que un artificio que daña la vitalidad, una seudonecesidad mantenida únicamente para que los capitales circulen.

De cerca: Comprendo que de lejos el lado informal de la protesta, al conjugar iniciativas más que coordinarlas, parezca inconcreto y arriesgado; en lo de arriesgado estoy de acuerdo ya que los contestatarios no sienten necesidad a nivel estratégico de ir cada vez más lejos en su oposición al aeropuerto tomando las fuerzas del orden a la contra, es decir, llevando la lucha contra el aeropuerto y su mundo tras las líneas del asaltante; por ejemplo, difundiendo entre la población todas la razones que existen para odiar la servidumbre central que mantiene al sistema, a saber, la sumisión al trabajo, que ha resultado ser ciega y acumulativamente igual de nociva tanto para las relaciones humanas, como para la conservación del planeta. Pero quien dice resistencia inasible y multiforme convendrá también en decir difícilmente manipulable… No hay nada escrito de antemano y eso es lo que tiene de excitante Notre-Dame-des-Landes.

De Lejos: La luz que se filtra por la brecha abierta allí ha cautivado a los estudiantes del Instituto de Puy-en-Velay [3], y les ha traído a esta tierra de esperanza y experimentación a través de más de 650 km de caminos plagados de matojos.

6 de febrero de 2013

II.

De Lejos: Si te presto oídos, es como si no hubiera en el mundo nada más que Notre-Dame-des-Landes y la ZAD. Ninguna otra cosa tendría importancia… pero, ¡si no es más que una oposición a un proyecto de aeropuerto!

De cerca: ¡Ah! ¡Todavía estás ahí! Seguramente habrás notado que Nantes, ciudad del Primer Ministro enfocada por proyectores mediáticos, se ha convertido en el epicentro donde las contradicciones sociales ya no pueden negarse. Es como si allí los sufrimientos debieran exponerse en prioridad: un parado que se inmola, un padre que no puede estar con su hijo [4]… y la espinosa ZAD. Pero no hay comparación que valga, pues hemos pasado de la oposición resuelta al aeropuerto a la reocupación de tierras, lo que permite esbozos de vida diferente, sin ninguna relación con la figura forzada de la Víctima, con sus quejas y peticiones al Estado.

De lejos: Cierto, pero la reocupación de la ZAD ya no es un modelo a repetir si queremos salir del cenagal histórico en el que nos encontramos, a pesar de que, pasado el invierno, nos hayamos vuelto lo bastante hábiles en procedimientos de todo tipo como para apañárnoslas con un cenagal grandioso.

De cerca: Quien aquí se acerque sin ideas preconcebidas, descubrirá de pronto, entre el barro y las imágenes tópicas, que algo está pasando: la busca, que puede parecer insólita, de una salida de la Economía y de sus parámetros delirantes… donde la vida social que está germinando pudiera dejar vía libre a los encuentros directos entre la gente, en medio de alegrías y dificultades dándose por sí mismas. De alguna manera es el comienzo… ¡en fin!

De lejos: Si te tomo al pie de la letra, sería «el comienzo»… pero ¿de qué? He leído dos o tres textos ilustrativos de las reflexiones suscitadas por la reocupación, pero ninguno adopta una perspectiva histórica. Reconozco la calidad de lo que se está construyendo, pero el movimiento corre el peligro de perder consistencia si no sabe crear su propio lenguaje.

De cerca: Por eso es por lo que hay que reconsiderar la situación desde más arriba, para constituir en la marcha el lenguaje al que aludes. Se parte de muy abajo, no tanto en lo de aquí, sino en la pérdida universal del gusto en definir las situaciones para mejor subvertirlas. La zad, con lo que conlleva de experimentación alegre y también de fricciones, se convierte en un rasero con el que medir, a la inversa, la desolación de la gente mantenida en la dependencia. Entre la vitalidad de los que han dejado de esperar nada del sistema y que experimentan vías inciertas de escape, y la dependencia deprimente del «Polo Empleo» [5], así pues, entre la Beaujoire y la Châtaigneraie [6], como se dice, «no hay color». Mucho tiempo después del ataque de octubre por parte de las fuerzas del Estado, debido al hecho constatado de la fuerza de los entramados organizativos de lucha, una rara experiencia ha sido vivida, la de no tener preocupación por las provisiones… Es como si el trabajo hubiera dejado de existir…

De lejos: Entiendo, ¡ese «es como si» es en el fondo de lo más artificial!

De cerca: Te lo ruego, trata de ver el vaso mitad lleno. Una situación como esa favorece el inicio de determinada vida en sociedad que torna el aire ligero y los esfuerzos fáciles, una forma de vida que podemos reducir a la euforia de una lucha en sus comienzos. La tenacidad empleada en construir plataformas en los árboles, en acarrear troncos para la construcción desde lejos del camino, en cavar a pico trincheras en las carreteras, demuestra que es posible detestar el trabajo sumiso y al mismo tiempo ponerse firmemente manos a la obra.

De lejos: De acuerdo, pero eso ha sucedido en un territorio muy pequeño, con relativamente pocos habitantes. Y no es algo sorprendente: para gentes que viven permanentemente sometidas a una avalancha de noticias a cada cual más alarmista, cómo podrían sacar fuerzas y sentir gusto en provocar por sí mismas situaciones inéditas, o en sentirse atraídos por ellas?

De cerca: Este tipo de reflexión es frecuente incluso fuera del sufrimiento de los lugares de trabajo. El individuo –si todavía podemos llamarlo así– se culpabiliza constantemente de fallar, de no estar a la altura de las circunstancias, de quedarse retrasado ante el alud tecnológico; se le pide hacer siempre un poco más, se le recuerda que su existencia es al fin y al cabo deudora del mundo tal como es… Esta saturación inhibe cualquier divergencia del imaginario ya que el individuo deprimido ha enterrado sus capacidades de improvisación y de invención. Por eso es por lo que la experiencia chispeante de la ZAD, por pequeña que pueda parecer, tiene un carácter universal.

De lejos: ¡Tonterías! ¿Para quién? El contraejemplo de la ZAD por desgracia no parece que se dirija sino a quienes ya han roto con la hipnosis del tempo infernal de la Máquina-mundo. Con esas, el Estado no ha de tener miedo de que la mayoría de la población se contagie. Pero ¿permanecerá en espera dando a entender a un montón de minorías que resulta fácil y cómodo multiplicar las ZAD? Desde luego, su margen de maniobra es hoy estrecho: si ataca demasiado pronto, la movilización nacional podría despertarse rápidamente –da fe de ello el tráfico continuo de delegaciones regionales que cada semana tiene lugar con el objeto de organizar la vida en la Châtaigneraie; si ataca demasiado tarde, ofrecerá la imagen destructora de las realizaciones hechas en el lugar: construcciones, cultivos, solidaridad social. Entre un momento y el otro, el arranque de abril es un periodo arriesgado: fin de la tregua invernal, fin de la comisión del seudodiálogo… y además los campesinos necesitarán sus tractores para su labor. Así podrá el Estado tomar la delantera y poner toda la carne en el asador para impedir cualquier ocupación concreta y, a más largo plazo, la ocupación de las tierras tomadas en la ZAD a la multinacional VINCI [7].

De cerca: De momento, el Estado se ha limitado a publicar una carta de los vecinos contra el aeropuerto, con tal de que se pronuncien más en contra de los «anarcoautónomos». En Ouest France [8], o bien se endurece el tono contra los jóvenes ocupantes de la ZAD, o bien silencio, lo cual puede desplazar algunas iniciativas hacia la página de «sucesos», reapareciendo en las noticias del día. Sobre el terreno, el dispositivo policial –o «militar», según la expresión de un suboficial– se destaca sobre todo por volver insoportables para los residentes desde la vida cotidiana al menor desplazamiento, de forma a suscitar en una parte de ellos el deseo de alivio a cualquier precio.

De lejos: No sería extraño que esa expectativa estatal no fuera sino una astucia para dejar concentrarse a la movida activista con el objetivo de quebrarla. Acuérdate de las razzias de Italia durante los años ochenta, que fulminaron al izquierdismo armado y de paso a toda una generación rebelde. En Francia, el ministro del Interior tiene el mismo consejero amigo que sus predecesores políticos de la competencia. Estemos seguros de su demostración de que el Estado muestra su verdadera cara tan pronto como un conflicto se prolonga demasiado.

De cerca: Puestos a lo peor, las barricadas, por más impresionantes que puedan parecer, serían una barrera muy frágil. En otro plano, las reticencias de la Comisión Europea sobre el Ayraultport [9] o los recientes escrúpulos del presidente de la comisión del seudodiálogo nos han de recordar que las argucias jurídicas jamás se basan en otra cosa que en correlaciones de fuerza. Por eso la atención hay que dirigirla en primer lugar hacia la próxima extensión de la reocupación a partir del 13 de abril. El debate respecto al cultivo de las tierras expropiadas por VINCI es apasionante, muy concreto, fundado en proyectos colectivos: imagina que este comienzo de la comunización de tierras sea tomado en serio, se extienda, se presente como una solución practicable de los males que engendra esta sociedad; por ejemplo, el de la actual presión solitaria que padece la explotación agrícola. Que se aliente y propague el deseo común de sustraer las tierras a la voracidad del cemento: ¿no estamos ante una ocasión única –conoces el verso de Baudelaire: «yo he amasado barro…»– [10] para experimentar una agricultura desembarazada de los dictados de la rentabilidad y ajena a todos los modelos, más o menos discutibles, incluido el modelo «bio» con su enfermiza obsesión por la etiqueta de agricultura biológica y la aceptación de la trazabilidad?

De lejos: ¡Que formidable eco de las tentativas de los Diggers ingleses del siglo XVII («Cavadores»), que se pusieron a cultivar las tierras comunales confiscadas por los señores! No eran más que un puñado cuando empezaron, y construyeron igualmente cabañas de madera, pero se convirtieron en centenares y proclamaron el comunismo antes de ser derrotados por las milicias privadas de los grandes terratenientes. Dice el refrán que «Memoria de campesino vale más que ciencia de capitán». Nuestros amigos ocupantes deberían de cultivar también la memoria histórica. Se les señala el ejemplo de Larzac, aunque la resistencia de Valsusa guarde más parentesco con ellos; pero otras luchas, fracasos o semivictorias podrían contribuir con alguna enseñanza, por ejemplo: la oposición a la extensión del aeropuerto de Frankfurt (Kein startbahnwest! 1982), y la lucha en contra del proyecto de represa en el río Loira por Serre de la Fare en 1989.

De cerca: ¡Eh! ¡los de arriba!… en lugar de revisar a vuestros clásicos, ganaríais más pensando en el presente y animando a todos los compañeros, incluso a quien sea, a prepararse para el cultivo las tierras; aunque esté claro que con treinta mil personas no se puede hacer una siembra, y menos aún ponerse a bailar por el campo (¡!) Pero es una inmejorable ocasión de intercambiar semillas, conocimientos, plantas, publicaciones. Para volver a poner de moda hoy y pasado mañana la tracción animal. Y para seguir discutiendo sobre las perspectivas de la movida ¡Una auténtica fiesta de primavera!

De lejos: ¿La voluntad de reapropiación colectiva de la tierra para producir alimentos se desprendería finalmente como estrategia discutida y decidida conjuntamente? O bien, lo que por otra parte no ha salido tan mal hasta hoy, nos quedaríamos en unas formas de acción que se completan sin tener necesidad de coordinarse?

De cerca: Aunque no fuera más que para la puesta en común del utillaje y para la identificación de las parcelas a cultivar, dicha coordinación ya se está constituyendo. Era el objeto de las discusiones del 9 de marzo. Comprueba que la ausencia inicial de esquema no era un obstáculo, sino una oportunidad…

De lejos: …en tanto no se hubieran incrustado, como compartimentos estancos, una serie de grupos apoyados únicamente sobre causas predeterminadas y al mismo tiempo degradadas en sistema o en ideología: izquierdismo clásico y sin demasiadas luces, antiespecismo, antisexismo…

De cerca: Es bastante inevitable e incluso legítimo que desembarquen diversas formas de protesta radical en un lugar tan abierto. Pero el problema consiste en que algunos se cierran a lo que se está experimentando en la ZAD. Peor aún, sus filtros selectivos de lecturas y sus procesos discriminatorios desintegran el buen rollo y, en lugar de inspirarse en la diversidad de prácticas, las lastran: por supuesto que nadie se abre a posibilidades de actuar en común con la sospecha y la censura policial de las palabras.

De lejos: Lo que es excesivo acaba resultando ridículo, por ejemplo, la manera con la que los profesionales del antisexismo desacreditaron la estupenda jornada de reocupación del 17 de noviembre y las siguientes, no viendo en ellas más que sexismo y homofobia. No es para quedarse tranquilos, pues los ideólogos de una causa honorable han sido siempre sus más fervorosos destructores: el estalinismo con el comunismo, los antiespecistas con la crítica de la feroz dominación de la sociedad sobre los animales –por más que el paisaje de setos sea precisamente el vestigio de una época donde la crianza carecía de la crueldad de la industria–, y los antisexistas con el desentrañado de los resortes del patriarcado. Felizmente, todos los enfoques esquemáticos se agotan: Nadie se imaginaba que viviría la superación de la clásica división entre violencia y no violencia, sin embargo, ¡eso ha pasado!

De cerca: Con tal de que todos vayan a Notre-Dame-des-Landes con el deseo de descubrir y no con la pretensión de poseer la clave providencial de lo que pasa, la efervescencia entre sensibilidades diversas llevará a una admirable composición de fuerzas. El movimiento se hace suficientemente fuerte e imaginativo como para no dejarse parasitar por los procedimientos de aquellos y aquellas que se agarran a sus obsesiones. Tendencias o grupos diferentes han encarnado sucesivamente su fuerza motriz: primero la oposición radical de los Habitantes que Resisten, luego la de los zadistas del comienzo que sostuvieron el choque contra las fuerzas del orden en octubre de 2012, y ahora toca el turno al Colectivo de Organizaciones Profesionales Agrícolas indignadas por el proyecto de aeropuerto (COPAIN 44) para reconducir la dinámica por su reactividad y su conocimiento preciso de la correlación de fuerzas sobre el terreno. Después de defender la Châtaigneraie, lo que están organizando alrededor de la granja de Bellevue, reocupada y salvada por los pelos, es de una agudeza estratégica remarcable. Ahora están trabajando de cara a la ofensiva del 13 de abril, llamada «Siembra tu ZAD»: «…los campesinos del COPAIN 44 quieren reafirmar, aunque conservando el objetivo prioritario del abandono del proyecto de aeropuerto, que las ocupaciones, como la de Bellevue, y las operaciones de cultivo de las tierras liberadas, son otras tantas ocasiones de reivindicar otra concepción del desarrollo de nuestra sociedad.» El silencio mediático al respecto es elocuente: no se les puede reducir a una identidad, sino que actúan de conexión entre diferentes maneras de ser campesino.

De lejos: ¿Y si el aeropuerto no se construye? ¿Ha lugar el combate tras la victoria?

De cerca: ¿Qué ocupación de tierras queremos, y para hacer qué, al tiempo que evitamos las trampas simétricas del zadismo o de la economía social? Algunos ocupantes repudian la etiqueta de «zadista», una cobertura fácil, una marca en nombre de la cual nadie se sentiría obligado a rendir cuentas ¿Es que no se dice que algunos y algunas mantienen una relación consumista con las situaciones conflictuales… ? ¡Todo lo que se hincha ha de deshincharse!

De lejos: Siempre se insinúa el mecanismo perverso de la delegación: ¿es que hay zadistas que creyéndose una especie de «eco-warriors» ocuparían los lugares por cuenta de los demás, liados éstos en sus propios asuntos? Ser reconocido por el mérito que comporta el protagonismo, ser admirado sin reserva, pertenecer a la infantería de la resistencia a quien hay que agradecer el «haber mantenido el frente», es tentador…

De cerca: En realidad, muy pocos ocupantes «se la juegan.» Con esa mezcla de gravedad y carácter alegre y despreocupado, se ve la importancia de lo que está pasando en el soto ocupado.

De lejos: Es verdad que el «zadista» es un tanto la pesadilla de la Gestión con mayúscula, la que intenta adjudicarle el calificativo de «anarcoautónomo»: pertenece a una generación que ya no espera nada del sistema, que «recicla» y se las arregla como puede, que se escurre entre redes de afinidad, bien como nómada o como sedentario. En cierta manera indica la emergencia de un sujeto político que odia la política separada; aunque solamente vengan por turnos a Notre-Dame-des-Landes unos cuantos millares de individuos, no cabe duda de que una franja determinada de población corresponde a este perfil. El zadista se ha pasado de la raya: es la periferia proyectada en el centro de la guerra social, que encima no emigra a las primeras salvas de granadas lacrimógenas. Es el nómada que se arraiga porque nada más urgente le llama desde otro lugar.

De cerca: La relación que ha creado con el devenir histórico de la sociedad le confiere su fuerza, y tal sociedad se equivocaría completamente si la creyera sólo una despreciable particularidad rebelde, puesto que ella contiene algo más auténtico para comunicar al resto del mundo: aunque no sobreestimemos la fuerza extraída de la autonomía marginal, ir por el margen es cuando menos mejor que vivir en una deprimente dependencia de alcaldes, concejales y diputados, de los medios de comunicación, de la curva del crecimiento… ¡y desde luego dicha autonomía va a ser de mayor utilidad en las convulsiones sucesivas del hundimiento social que no ha hecho más que empezar!

13 de marzo de 2013

(Continuará)

Notas al pie

1. Juego cacofónico: De boue (de barro) por debout (arriba).

2. La coalición electoral Europe Écologie Les Verts había celebrado en septiembre de 2012 una reunión en Nantes.

3. Dos alumnas del instituto, menores de edad, se fugaron y fueron encontradas en Notre-Dame-des-Landes. El caso salió en los papeles y la televisión.

4. Un padre que perdió el derecho de visita se atrincheró en lo alto de una grúa en los antiguos astilleros de Nantes.

5. Pôle Emploi, agencia estatal creada en 2009 que controla y gestiona el mercado del paro.

6. Beaujoire, es el barrio de Nantes donde a primeros de febrero de 2013 se inmoló un trabajador en paro en el aparcamiento de Pôle Emploi. La Châtaigneraie es el municipio donde se halla el bosquecillo o soto ocupado de Rohanne.

7. Multinacional francesa, primera constructora mundial de infraestructuras.

8. Diario regional de Nantes.

9. De Ayrault, Jean-Marc, anterior alcalde socialista de Nantes y actual primer ministro del gobierno francés presidido por François Hollande.

10. «He amasado barro y lo he convertido en oro», del poema «Fragmentos», en Las flores del mal.

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